Amigos y paisanos pinoleros!

 

Sin preámbulos les contare en esta ocasión la desventura que vivimos varios amigos y vecinos del barrio de Altamira, y de otros barrios de Santiago hasta donde llegó la noticia de que se regalaban papas.

Un vecino cuyo nombre dejare en el anonimato por razones obvias, nos insistió a todos que fuéramos a la “pizca” de la papa a las riveras del río Palomas, o Río de Santiago como comúnmente se le conoce. La tierra arenosa es muy propicia para la siembra de las papas, pero esas tierras son de propiedades federales por estar precisamente junto al río. Como siempre hay personas que las toman y hacen asentamientos humanos irregulares, así como sembrar creyéndose dueños de esas áreas. Un vecino se hacia llamar “propietario” de ese predio, le dio indicaciones a su hijo que buscara quien fuera y sacara la “cosecha” de pequeñas papas que bien podrían servir para hervirlas y obtener puré o en un buen caldito de verduras, no tendría ningún costo para los “voluntarios” era un regalo a la comunidad.

 

Mi hermano y yo acudimos en varias ocasiones así como vecinos que en declarada “competencia” y por ser muchos pizcadores, traían gran cantidad de esa cosecha.

A los pocos días, la policía buscaba a todos los “pizcadores” por haberse robado las papas, hacían arrestos sobre todo de menores de edad. Mi papá ordenó a mi hermano acudir a la presidencia para hacer su declaración y pagar su multa, El había convenido con los agentes, que en la lista solo aparecería mi hermano. Cuando se llego la hora de ir a la cita con la “justicia” mi hermano preguntaba, porque no va Manolo? El también fue a las papas, “cállese la boca muchacho, no se le ocurra decir de su hermano, que ya de por sí nos están saliendo muy caras las malditas papas”. De esa manera hubo un ahorro en la multa al pagar por un “delincuente” y no por dos.

Lamentable mente para todos los incautos que acudimos al llamado de la pizca, lo que el “propietario” de la parcela pretendía era recaudar dinero a como diera lugar y así lo logro con la complicidad de algunas autoridades. El sabía que por causa de la lluvia y crecidas del río esas papas no serian grandes y no tendría ventas.

Con lo que cobraron en multas por los arrestos el propietario recupero su inversión de la semilla de papa, y además a algunos policías también tuvieron su ganancia.

Esta anécdota de papas sucedió en Santiago Papas...quiaro